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sábado, noviembre 29, 2008

LAPSO I

FELIZ INICIO DE LA NAVIDAD 2008 PARA TODOS

QUE DIOS LOS BENDIGA SIEMPRE

Lectura: SÉPTIMO GRADO "A"
JCC Fe y Alegría.

LECTURA: 1

LA VENDEDORA DE FÓSFOROS

¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados navideños se percibía por todas partes.
Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa ya que si volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Sus manitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!
Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.

Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico pesebre: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.
-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: "Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios".Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.
-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento! Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Agarró a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.
Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser acurrucado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.



PALABRAS DE LA LECTURA PARA BUSCAR EN EL DICCIONARIO:

Atroz, copos, bullir, entumecía, yertas, cerillitas y trufas.

NOTA: Si hay otras palabras cuyo significado desconoces, usa el DICCIONARIO.

AUTOR:
Hans Cristian Andersen
LECTURA: 2
El Gran Tesoro de Carlos




















En una pequeña ciudad vivía un niño llamado Carlos, estudiaba sexto grado de educación básica, no le agrada la escuela porque según él, era muy aburrida. Su madre le compró útiles escolares, era mucha emoción la de Carlitos por el regalo, ya que él pensaba que era un juguete. Cuando recibe de su madre el regalo, se sorprende al observar los lápices, colores, cuadernos y reglas encubiertos en sus envoltorios, el niño preguntó:
_¿Qué es esto mamá?
_Hijo mío, son útiles escolares para que te ayudes en tus tareas.
_Perdón, mamá, pensé que era un carro de regalo, me equivoqué. Anhelaba un carro, ¿sabes?.
_Hijo, no todo en la vida son juguetes, tienes que valorar otras cosas que forman parte de tu vida en la escuela, más adelante con tu progreso tendrás un carro de verdad, ya verás. Carlos trató de entender a su madre, siempre pensaba que ella y su papá le decían las cosas por su bien y estabilidad.

Pasaron cuatro días y Carlos regresa al colegio. Le enseña a todos sus compañeros lo que su abnegada madre le había obsequiado, Teresita le dice:
_Carlos, ¡qué bonitos están tus colores y tu libro!, parecen arco iris de luces.
_Gracias, responde un poco triste Carlos.
Comienza la clase con la llegada de Rosa, la maestra. Se dirige al grupo diciendo es hora de comenzar a trabajar con los útiles escolares; en ese momento, Carlos busca el regalo de su madre y comenzó a escribir, colorear y escuchar un sinfín de historias contadas por su maestra.

Ha transcurrido un año y todavía Carlos posee sus útiles. Es promovido a séptimo grado y es felicitado por su mamá, la cual con mucha alegría y orgullo le dice:
_Carlos te has superado este año escolar, eso me confirma que siempre has sido un buen niño y muy estudioso, es cuestión de interés por lo que haces y deseas en la vida.
_ Sí, madre, gracias. Aprovecho para pedirte por favor: no me compres otros útiles escolares, la madre se asombra y pregunta:
_¿Por qué hijo mío, qué ha pasado?
_Madre: quisiera usar los que aún me quedan en buenas condiciones, de los que me compraste el año pasado, ¿te acuerdas?.
_ Me parece bien que recicles aquellos que aun se pueden usar, pero necesitas otros cuadernos ya que verás más asignaturas este año escolar venidero. Carlos muy entusiasmado, le propone:
_ Te ayudaré en casa en lo que necesites y organizaré mis cosas para contribuir contigo y con mi padre para ganarme mis nuevos útiles, ¿qué te parece?.
_Bien, gracias a DIOS, estás creciendo y tomando conciencia de algunas de tus responsabilidades y eso es importante para nosotros como familia, hijo mío.

A medida que Carlos avanzaba de grado conservaba algún útil escolar de aquellos que su madre les había regalado y hacía lo posible por estudiar y dejar de lado los videos juegos y desorden con las horas en el Internet, poco a poco, con los resultados reflexionaba acerca de la importancia de estudiar y ser alguien en la vida: Mi proyecto de Vida, decía Carlos, pensando en voz alta y cuando jugaba con sus amigos.
Carlos buscó un lugar especial en su habitación para guardar aquellos trozos de creyón, lápiz y cuadernos envejecidos que con tanto sacrificio su madre le había comprado.

Llegó el momento de la Universidad donde estudió abogacía y conoció a una linda brasileña con la cual se casó y tuvo dos hijos. Con el pasar del tiempo a la madre de Carlos le diagnostican cáncer de colon y a pesar de todos los esfuerzos, ésta muere. Carlos en sus regazos le dice:
_ ¡Madre mía, madre mía, por qué me abandonas!, ¡no te vayas!. Ana, su esposa, le consuela para que comience a superar la pérdida. Carlos desconsolado, llora y le promete a su madre seguir su buen ejemplo, sus buenas obras para con sus nietos. Siempre les diré madre querida que lo más importante es estudiar, prepararse y crecer con lo que con sacrificio se obtiene, aprender a valorar la familia, el estudio y la vida,..

Pasaron dos años después de la muerte de Eduvigis, la madre de Carlos.
Carlos había comprado su carro, su carro de verdad con su esfuerzo y su trabajo. Visitó a su madre en el campo santo y en su oración le dijo: Madre, tenías razón, como siempre. Aquí estoy, vine a visitarte, como otras veces, pero esta vez es diferente, vine en mi carro, en el de verdad como me dijiste cuando era pequeño, cuando anhelaba aquel juguete, tan preciado por mí, y muy bien sustituido por ti en ese momento. Seguiré adelante con mi familia, gracias por todo MAMÁ,..!!!!

Autor: Liliana Mota

LECTURA: 3
DON CARLOS Y LOS NACMIENTOS
















Cuentan que cerca de Barquisimeto cerca de Sanare vivía Don Carlos. Era un ceramista sin igual. Fabricaba los jarrones más bellos del estado Lara. Se levantaba desde la madrugada a buscar la arcilla a Cubiro, y llegaba a media mañana a su casa a fabricar sus bellos jarrones. En Diciembre lo buscaban mucho para comprarle las figuras de nacimiento, que casi todos los querían presentes en sus casas en las fiestas. Todos las navidades le encargaban un nacimiento, la virgen María, José, el niño Jesús, los tres reyes magos, los pastorcitos y alguna ovejas. Cuando llegaba Diciembre, armaba un bello nacimiento en su casa. Lo adornaba en un rincón de su humilde casa con grandes pedazos de bolsa, decorándolo con musgo traído de la montaña y escarcha. Armaba unas pequeñas casas fabricadas con cajitas de fósforo, todos los personajes del nacimiento y construía un bello riachuelo fabricado con papel aluminio. Todos los niños de la cuadra lo visitaban el 24 de Diciembre, y formaban una parrandita con cuatro y maracas cantándole aguinaldos al niño, y Don Carlos al final les brindaba ya cerca de media noche unas ricas hallacas y ponche. Una navidad Don Carlos enfermó gravemente, y no pudo armar su nacimiento, y desde hace meses no había podido fabricar nada con la arcilla. Los muchachos de la cuadra y vecinos estaban muy extrañados de que Don Carlos no se había asomado por la calle en días. Pedrito se enteró por boca de la Señora Ana, quien tenía una bodega en la esquina, de que éste se encontraba muy enfermo. Ya faltaba una semana y llegaría navidad. Pedrito y sus amigos se reunieron:_ Vamos a darle una sorpresa a Don Carlos. Esta vez nosotros vamos armar el nacimiento._ Dijo Pedrito._María y yo haremos unas hallacas y Luisa hará el ponche andino, y el dulce de lechosa. Y Luis y los muchachos de la cuadra traeremos una parrandita pidiendo al Niño Dios, que sane pronto_ dijeron los demás. Fue así que todos los vecinos se entusiasmaron para hacerle una navidad especial a Don Carlos. Le pidieron con sus aguinaldos al niño Dios que éste sanara pronto. A pesar de que él se sentía muy cansado motivado por problemas de salud se encontraba muy feliz por lo que habían hecho todos los vecinos de la cuadra. Ya cerca de media noche en vísperas de 25, Don Carlos pudo levantarse y poco a poco fue recobrando su salud. Ya para después del día de Reyes y después del día de la Candelaria, nuestro amigo Don Carlos volvió a trabajar esmerándose en todos sus trabajos. Y Don Carlos recuerda siempre esa linda navidad, y le da siempre gracias al niño Dios y a todos sus vecinos como gracias a la mano divina del Señor y los hombres de buen corazón y todos los niños de la cuadra pudo recobrar su salud. Por eso dicen que en el estado Lara los más bellos nacimientos de arcilla son los elaborados por Don Carlos.
Anónimo.

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